15 may 2008

PERO EL AMOR...

La ciudad se diluye bajo una cortina de humo.
El fuego avanza; inerte, amenazante.

Abrazan las brasas el sin razón de nuestro presente.
Despierta en mí una lucha incandescente y voraz,
capaz de incendiarlo todo.

Pero el amor…

El hollín se potencia y lo nubla todo.
La imagen se opaca a través de tus ojos.

Circundan mis lágrimas un pasado incierto y ausente.
Y juego a pensar que es sólo un juego nomás,
incapaz de creerlo real.

Pero el temor…

El paisaje se tiñe de un gris casi negro.
El sol resplandece; de noche, de día.

Esconden las hojas un otoño falso e irreal.
Renace en mi ser una disputa incongruente,
ríspida o trivial.

Pero el amor…

El amor es, en fin, el fuego que me reanima.
Cuando afuera el humo se roba la escena,
y tus ojos me abrazan al despertar.